Es el más dulce de los mangos y el más fácil de comer: la pulpa es lisa, sin hebras, y la semilla es delgada.
Va bien para los niños y para licuados, porque no deja fibra.
Está listo cuando la cáscara se arruga un poco y cede al tacto.
Es el más dulce de los mangos y el más fácil de comer: la pulpa es lisa, sin hebras, y la semilla es delgada.
Va bien para los niños y para licuados, porque no deja fibra.
Está listo cuando la cáscara se arruga un poco y cede al tacto.
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